El crédito italiano: posible para algunos, complemento para la mayoría
Los bancos italianos prestan en euros y a tipos moderados: la Banca d'Italia registra una TAE media del 3,99 por ciento en las nuevas hipotecas a hogares en agosto de 2026. Pero con ingresos generados fuera de la Unión Europea son muy selectivos. Piden la documentación de ingresos traducida y apostillada, financian como mucho la mitad del valor de tasación y a menudo menos, y prefieren un codeudor residente o ingresos en euros. Cada expediente se estudia por separado, y un no.
Por eso la mayoría de los compradores latinoamericanos paga con fondos propios, y usa el crédito italiano, cuando llega, para completar. Elija su país en el menú y le contamos qué cambia en su caso: moneda, envío de fondos, impuestos en casa y convenio con Italia.
Desde México no hay control de cambios: los pesos se convierten y se envían por transferencia internacional, y lo que pesa es el tipo de cambio peso-euro, que conviene fijar con tiempo. México grava la renta mundial de sus residentes, con acreditamiento del ISR pagado en el extranjero, y tiene convenio con Italia desde 1995.
Desde Argentina las personas físicas pueden comprar divisas sin tope mensual desde abril de 2025, y la compra en Italia suele hacerse en dólares o euros ya ahorrados. La casa entra cada año en Bienes Personales, que desde 2023 aplica la misma escala a los bienes del país y del exterior, y Argentina tiene convenio con Italia desde 1979.
Desde Chile no hay control de cambios, pero la inversión en un inmueble en el exterior se informa al SII en la declaración jurada anual de inversiones en el extranjero. Chile grava la renta mundial de sus residentes, con crédito por el impuesto italiano gracias al convenio vigente desde 2016.
Desde Colombia la compra de un inmueble en el exterior es una operación del mercado cambiario: los pesos se canalizan por un intermediario autorizado con declaración de cambio, la inversión se registra en el Banco de la República y la casa se declara cada año en la declaración de activos en el exterior de la DIAN. El convenio con Italia está vigente desde 2021.
Desde Perú no hay control de cambios y muchos compradores ahorran ya en dólares, lo que simplifica el envío. Perú grava la renta de fuente extranjera de sus domiciliados en la escala progresiva, y no tiene convenio con Italia, así que el impuesto italiano se acredita solo en la medida que permite la ley peruana.
Desde Uruguay el envío es sencillo y el ahorro suele estar ya en dólares. El IRPF uruguayo sigue el criterio de la fuente: el alquiler de un inmueble que usted posee directamente en Italia no tributa en Uruguay, y el convenio con Italia está vigente. Confírmelo con su contador si usa una sociedad.
Desde Costa Rica no hay control de cambios y el impuesto sobre la renta sigue el principio de territorialidad, así que un alquiler en Italia no tributa en Costa Rica en la regla general. No hay convenio con Italia, por lo que la fiscalidad italiana es la única que mira la casa.
Desde El Salvador la economía ya está en dólares, lo que deja un solo tipo de cambio que vigilar, el dólar-euro. El impuesto sobre la renta salvadoreño es territorial en lo esencial, y no hay convenio con Italia: la fiscalidad italiana es la que mira la casa.
Desde Nicaragua el envío de fondos pasa por el sistema bancario con la documentación de origen habitual, y el impuesto sobre la renta es territorial, así que un alquiler en Italia no tributa en Nicaragua en la regla general. No hay convenio con Italia.
Desde Panamá la economía está en dólares y no hay control de cambios. El impuesto sobre la renta panameño es territorial, de modo que un alquiler en Italia no tributa en Panamá para una persona física, y el convenio con Italia está vigente desde 2017.
Desde Paraguay el envío se hace por transferencia bancaria y el ahorro suele estar en dólares. El impuesto a la renta personal grava las rentas de fuente paraguaya, y no hay convenio con Italia; confirme con su contador cómo trata la ley paraguaya un alquiler en el exterior.